09.04.2015

Las bitcoins están en México, ¿comprar o no comprar?

Justo cuando más o menos empezabas a tomarle la medida al mundo de los pesos, euros, libras, yenes y dólares en denominaciones de cientos, miles y centavos, a la gente se le ocurre inventar un nuevo tipo de dinero, y para hacer más complicado, surreal, casi cuántico el asunto, resulta que éste de cierta forma existe y al mismo tiempo no existe, porque bien puedes usarlo para comprar el mandado pero no pueden tocarlo tus dedos ni verlo en físico tus ojos, pues únicamente “vive” en el internet, y se envía y recibe como si se tratara de un e-mail.

Bitcoin, como se conoce a la socorrida moneda digital, nació en enero del 2009, hace ya seis años, aunque comenzó a volverse popular hacia mediados y finales del 2013, cuando el mundo del dinero convencional le dio la “bienvenida” con una controversia en la que la asociaba a un mercado virtual de drogas y con una burbuja financiera que hizo desplomar su valor de los poco más de 1,000 dólares hasta los poco más de 600, para luego caer más lentamente hasta precios de entre 200 y 300 dólares, o entre 2,500 y 4,500 pesos, donde se ha mantenido oscilando últimamente.

La inmaterial divisa está envuelta en polémica porque los que la conocen discuten si es una moneda hecha y derecha o si simplemente es un nuevo tipo de “activo” a sumarse y restarse en los registros contables, si es una moda banal, incluso un fraude, o una innovación que promete revolucionar al mundo de la misma forma que lo hizo el internet; si vale la pena comprarla en montones ahora, cuando su cotización en los mercados que la intercambian sube y baja con tanta frecuencia  que espanta, o después, cuando su valor se estabilice y haya uno perdido la oportunidad de hacer dinero comprándola a buen precio.

En México, donde solemos atrasarnos en cuestiones de innovación tecnológica pero aborrecemos conocer “nomás de oídas” las cosas que el resto del mundo trae de moda, Bitcoin (con mayúscula para referirnos al sistema que rige su funcionamiento) parece ir avanzando lento pero seguro, pues poco a poco han ido apareciendo en el país los mercados donde pueden comprarse o venderse, así como los negocios que aceptan como medio válido de pago a las bitcoins (con minúscula para referirnos a las unidades monetarias en sí), que sólo pocos mexicanos se han atrevido a adquirir y quienes las compran comúnmente las guardan esperando a que su precio suba para luego venderlas más caras.

Para comprar y vender bitcoins en México existen portales en internet como Localbitcoins, donde la gente puede negociar personalmente precio y cantidad como si se tratara de un Mercado Libre con un único artículo a comerciar, o en sitios como el mexicano Bitso, donde las bitcoins cambian de manos por medio de subastas automatizadas y uno solamente dice a cuánto quiere comprar, o a cuánto vender, y el sistema por sí sólo se encarga de empatar las posturas unas con otras.

Para gastarse las bitcoins hay relativamente pocas opciones porque aún no existen muchos lugares que las valgan, pero a través de plataformas como la de la empresa Pademobile las monedas digitales pueden utilizarse para cargar “saldo” que luego podemos usar en forma de pesos para comprar en muchas tiendas de conveniencia, incluyendo 7-Eleven.

A continuación te decimos algunas ventajas y deventajas de las bitcoins. Si después de leerlas te decides a comprar unas cuantas, considera la opción de contratar un crédito rápido para pagarlas, porque los intereses que te cobre el crédito fácilmente puedes pagarlos con lo que obtengas de ganancia en caso de que tus bitcoins suban de precio. De cualquier forma, cuida que puedas pagar a tiempo tu crédito para evitar después mayores endeudamientos.

bitcoin-moneda-digital-virtualLo bueno

  1. Pasar bitcoins de una persona a otra se hace de forma prácticamente inmediata, como enviar un correo.
  2. Con las bitcoins ya no se ocupan intermediarios financieros para transferir dinero, y cualquier persona, aunque no tenga cuenta en el banco, puede usarlas.
  3. Cada vez que un bitcoin se mueve la transacción se registra en un archivo irreproducible, lo que las vuelve prácticamente imposibles de falsificar.

Lo malo

  1. Debido a que es muy volátil todavía, pocos comerciantes se atreven a aceptarla directamente como medio de pago, aunque hay empresas intermediarias que por una comisión ofrecen aceptarlas y convertir el pago automáticamente a pesos o cualquier otra moneda.
  2. La situación legal de la moneda en muchos países es complicada, por lo que aún no puede utilizarse libremente para comerciar en cualquier parte del mundo.
  3. Algunas de las plataformas tipo subasta donde se intercambian son vulnerables y han sido hackeadas, aunque el hecho de que todos los movimientos de la moneda estén registrados iría permitiendo poco a poco recuperarlas.